Michael Olivera (grabación)

Michael Olivera, “Oasis”.

  • 26, 27, 28 y 29 JUL 2017
  • 4 sesiones de grabación
  • Michael Olivera (batería), Munir Hossn (bajo / guitarra eléctrica y acústica), Yonathan Avishai (piano), Adriano DD (percusión), Ariel Bringuez (saxofón), Roberto Pacheco (trombón), Miron Rafajlovic (trompeta), Miryam Latrece y Dasari Kumar (voces)
  • Ingeniero: Pablo Pulido
  • Productor: Michael Olivera

A principios de 2016 tuvimos la suerte de grabar el primer album de Michael Olivera Group, un año después nos volvió a conquistar con la grabación del que será su segundo disco “Oasis”, donde los más agradables sentimientos vestidos de música volvieron a invadir Estudio Uno en una completísima grabación en directo.

Al tratarse de una grabación en directo, lo primero que hubo que decidir fue la ubicación de los instrumentos y uno de los principales aspectos a tener en cuenta fue conseguir que todos tuvieran contacto visual entre si.

Para este disco Micha quería un sonido de batería más cerrado y concreto, no tan roomy, así que ubicamos su batería en la sala B, cediendo así la sala A a Jonathan con el piano de cola y a Munir quien montó su stand de guitarra y su bajo en la propia sala aunque, por supuesto, sus respectivos amplis se mantuvieron alejados de los micros del piano,  los colocamos en la room reverb y en la esclusa respectivamente.

Entre estos espacios, en el control B, estuvo Adriano DD quien desplegó un enorme setup de percusión con elementos completamente dispares, como podéis ver en la foto, desde una botella de vino, una tetera, o un amasijo se llaves todas colgadas de una tabla a modo de cortinilla.

 

Por otro lado el plató fue el lugar que dedicamos a grabar los metales y algún recording que hicimos el último día, delimitando la zona en la que colocamos los micros por paneles acústicos absorbentes con el fin de eliminar gran parte de la reverb que llega a los micros cuando grabamos en esta sala.

Por último, las voces fueron grabadas directamente en el control A, ya que era la mejor manera de que el contacto visual no se perdiera en ningún momento.

La decisión de qué microfonía utilizar no fue fácil, había que tener muchas cosas en cuenta, ya que una grabación en directo de tantos músicos requiere que todos ellos estén a la misma altura y se realicen los menos sacrificios posibles.

Por esto, Pablo Pulido, nuestro ingeniero jefe en Estudio Uno, decidió guardar la mayoría de los micrófonos de cinta para los metales. Trompeta, saxo y trombón fueron grabados cada uno con un micrófono de cinta y uno dinámico respectivamente, en concreto: un Royer R121 y un Shure SM57 para la trompeta, un Coles 4038 y un Sennheiser MD421 tanto para saxo como para trombón, conectados todos a previos SSL.

El piano se quedó con otros dos grandes micros, una pareja de AKG C 414eB. Este modelo del mítico 414 nació en 1976, y fue el segundo modelo de la marca, utilizando la misma cápsula que su hermano mayor el C12 pero montada con un circuito de transistores. El previo que se utilizó en este caso fue un Kahayan Audio MP1X, una réplica del Neve 1272. Este es el previo de línea que utilizaban las consolas Neve más clásicas, nunca fue usado por esta casa para las entradas de micro pero, sin duda, realizando las modificaciones precisas para que su nivel de salida sea óptimo, aporta un sonido muy rico y natural tanto en frecuencias graves como agudas.

 

Munir Hossn contaba con cuatro líneas, por un lado tenía una caja de inyección Radial para el bajo y otra para la guitarra, y por otro lado tenía dos Neumann U87, uno en cada amplificador. Los amplificadores que elegimos en esta ocasión fueron un Ampeg SVT II junto con una pantalla Aguilar de 4×12 para el bajo y un Fender Twin Reverb Silver Face, reconvertido a Black Face, para la guitarra. Los previos que se utilizaron fueron Telefunken V76 para ambos canales del bajo y  API 3124 para la guitarra

En la batería, siguiendo con la idea de encontrar un sonido mucho más concreto y definido que en el disco anterior, la microfonía que Pablo utilizó también sufrió variaciones con respecto a su setup cotidiano en grabaciones de jazz. Así, cambió los overhead por una técnica de par espaciado AB pero esta vez con dos Neumann KM140, dos micrófonos de condensador de membrana pequeña que le otorgarían claramente ese sonido que Micha estaba buscando, conectados a una pareja de previos Focusrite ISA110.

En la caja además de un Shure SM57, agregó un micrófono de condensador,  un Schoeps M221B, un modelo antiguo de esta famosa marca alemana que todavía conserva la fuente de alimentación para la tensión extra necesaria, caracterizado por la suavidad con la que recoge el sonido. Ambos fueron conectados a previos Neve 1073.

 

En el bombo, pasados por una pareja de Neve 1081, utilizamos dos micrófonos bien diferentes, un Neumann U47 Fet, el modelo basado en transistores del clásico U47 y un AKG D12 E, el primer micrófono dinámico cardioide que hubo en la marca, construido con una pequeña cámara de graves en su interior, pensada para realzar estas frecuencias de forma natural. Uno, el D12, para un sonido más medioso y con pegada y el otro, el U47, destinado a capturar el cuerpo y la parte más baja del espectro.

Una pareja de Neumann U87 vintage ocupó la posición de rooms conectados a dos previos API 3124. Como extra, Pablo colocó un micrófono AKG C414 B-ULS, la serie más transparente de este modelo sobre el bombo mirando a la caja.

En el caso de la percusión, toda la microfonía directa corrió a cargo de siete Shure SM57, uno de los micrófonos más versátiles que se han fabricado, como ya he comentado otras veces. Lo usamos para las tres congas, los bongos, una caja, un tama y un djembé. Para el resto de instrumentos, percusión menor y otros artilugios usamos dos micrófonos de ambiente, una pareja de AKG C5600. Este, es un modelo antiguo de AKG que fue ideado para sustituir a los primeros C414 en directo, como un micrófono de condensador fuerte y robusto, a principios de los noventa.

Las voces que teníamos preparadas en el control fueron grabadas con un Neumann U67, un micrófono a válvulas con un sonido muy cálido, rico en ambos extremos del espectro, y con una gran definición en medios.

Grabaron nueve temas, todos en directo y en muy pocas tomas, a pesar de ser la primera vez que todos los músicos estaban juntos para tocar estos temas. El último día se sumaron un par de colaboraciones y por supuesto también hubo algún overdub de: guitarra, bajo, metales, voces y percusión.

Nuestro querido Pablo Pulido, será también el encargado de realizar las mezclas así que espero poder contaros un poco más del proceso, ¿Qué pasará con el micrófono extra de la batería? ¿Cómo se sumarán los micrófonos de cada uno de los metales? ¿Cuál será el micrófono principal de la caja, el SM57 o el M221B? Espero que todo esto y muchos más detalles sean descubiertos en una futura entrada, mientras aquí os dejo alguna foto más.

 

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Joaquín Sabina

Joaquin Sabina, “Lo niego todo”.

  • SEP, NOV y DIC 2016
  • 23 sesiones de grabación
  • José Bruno “El Niño” (batería), Ivan Gonzalez “Chapo” (bajo), Leiva (guitarras) Cesar García Miranda (Piano, Hammond y acordeón). Joserra Semperena (Piano y Hammond), Álvaro Pacheco (Trompeta), Marcos Crespo (Trombón), “Tuli” (Saxofón)
  • Ingeniero: Joe Blaney / Héctor Tellini
  • Productor: Leiva
  • Colaboraciones: Forward ever band, Ariel rot, Candy Caramelo, Flamenco y Carlos Raya

Esta fue la tercera vez que el ingeniero neoyorkino Joe Blaney pasaba unos días por Estudio Uno, esta vez para dejar su toque personal en la grabación de lo que sería el proximo disco después de 7 años de un de los grandes artistas españoles: Joaquin Sabina.

Aunque no pudo estar en todo el proceso de grabación ya que este se alargó mucho en el tiempo, hasta tres meses, por las vicisitudes del proceso de creación de los temas, Joe contó con la colaboración de Héctor Tellini, otro gran ingeniero que ya estuvo con nosotros en la grabación de los discos de Fito y Fitipaldis “Huyendo conmigo de mi” y de Leiva “Monstruos”. Héctor, ayudado por el sistema de recall de Estudio Uno y por supuesto por su propio saber hacer, consiguió un sonido tan exquisito como el de los primeros días en los que si estaba Joe.

Las sesiones estuvieron divididas a lo largo de tres meses. La primera toma de contacto que realizamos en septiembre fue dirigida por Joe. Con la base de la banda tocando en directo: batería, bajo, guitarra y Leiva cantando las canciones como voz de referencia. Utilizamos sólo el Estudio A, situando la batería en la sala y los amplificadores de guitarra y bajo en distintos espacios separados acústicamente, como hacemos siempre.

Como en el disco anterior de Leiva, Bruno se trajo un increíble arsenal de baterías, cajas, platos y otros enseres. De entre todas las baterías que trajo la combinación que más usó fue un bombo de 24″ y timbales de una Leedy vintages con cajas como una Ludwig Blackbeauty 15″ x 7″ o una Ludwig Supraphonic 14″ x 6,5″ por nombrar un par, aunque se llegaron a usar 8 cajas diferentes. El planteamiento de Blaney para esta grabación, aunque similar a las otras veces, tuvo algunas diferencias muy interesantes.

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Esta vez para los rooms usó dos micrófonos PZM de AKG, unos CBL99. Este tipo de micrófonos (Pressure Zone Microphone) captan las variables de presión de la superficie sobre la que están situados, en este caso el suelo. Joe colocó uno cercano y otro lejano (el que vemos al pie de la foto).

A esta pareja de micros Joe añadió nuestra pareja de Coles 4038, formando un AB bastante alejado, abierto y a más de metro y medio de altura. Y tres micrófonos más, un Shure SM7b colocado en la pared contraria a la batería muy elevado y apuntando a la pared, un clásico ya en las grabaciones de Blaney en nuestro estudio, un Neuman U47 colocado frente al kit a la altura de la caja y un Shure 520 DX, conocido como bullet, un poco por encima del U47 y a la misma distancia del kit. Este último micro se usa generalmente para grabar armónicas, ya que su forma es propicia para ser cogido con las manos a la vez que se toca este instrumento. Además, su característico sonido, sin casi graves y con un gran realce de las frecuencias medias-altas, hace destacar el propio timbre de la armónica, o en este caso dar un sonido más lo-fi a la batería.

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No sólo se usaron distintas cajas, también se usaron distintos bombos. Hasta 3 llegamos a usar en la grabación de las bases de la primera tanda de canciones. El Leedy 24″ del que hablamos antes, un Grestch 22″ y un Grestch 25″. Este último lo empleamos a modo de resonador, colocado frente al bombo Leedy con la sordina puesta y colocando los micrófonos de una manera diferente para captar este nuevo sonido. Podéis escucharlo en un par de canciones: “Lo niego todo” y “Quien más quien menos”.

En cuanto a la microfonía cercana empleó un Neumann U47 FET, un Sennheiser e902  y nuestro Subkick para el bombo, al que en algunas canciones añadió un AKG D112 en la parte de la maza. En la caja empleo dos micrófonos en la parte superior, un Unidyne SM57 y un AKG 414 eb (un modelo del 414 muy antiguo con la misma cápsula que un C12) y, para la parte inferior, un Shure SM57. Los timbales también fueron grabados con micrófonos en ambos parches, arriba con Sennheiser MD421 y abajo con AKG D112.

Con los previos y compresores esta vez Joe fue algo más comedido que en otras ocasiones donde absolutamente todo era comprimido, ecualizado y comprimido de nuevo antes de llegar a Pro Tools. En esta ocasión empleó previos Neve para el bombo y la caja y una combinación de API y SSL para los timbales, arriba y abajo respectivamente. Ecualizó todos los elementos de la batería salvo los micrófonos de los timbales y tan solo comprimió el e902 del bombo, la caja y los rooms.

Con el bajo realizamos un trabajo parecido a las veces anteriores con Joe, una DI y un micrófono en el amplificador. En este caso el ampli varió poco con respecto a la grabación de Leiva, se trataba también de un Ampeg portaflex, pero en concreto era un B15-N, que llego de la mano de Chapo, quien también se trajo un Fender Precission vintage con un gran sonido redondo y contundente. El micrófono que Joe escogió esta vez fue un Telefunken M82, que no había usado nunca y que resultó gustarle mucho.

La guitarra de Leiva, en concreto su Fender Telecaster del año 69, fue amplificada con un Fender Deluxe que Carlos Raya le prestó para la ocasión. Se grabó con la configuración de Joe en las guitarras eléctricas, típica hasta ahora, un micrófono dinámico, uno de condensador y uno de cinta, en este caso un Shure SM57, un Neumann U67 y un Beyerdinamic M160, colocados casi en el centro del cono.

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Tanto el SM57 como el M160 pasaron por previos Neve, un 1081 y un 4081 respectivamente, y fueron grabados sin compresión. Tan solo el U67, que fue grabado con un previo Telefoneen V72, fue comprimido por un Universal Audio 1176 antes de llegar al multipistas. Debajo podéis ver un recorte de nuestro sistema de recall con la configuración del 1176 en una de las canciones.

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En las canciones que había piano a la banda se sumaba un cuarto componente, en este caso tuvimos la ocasión de disfrutar con dos grandes pianistas: Joserra Semperena y Cesar García Miranda.

Grabamos tanto el piano de pared como el piano de cola. Para ambos Joe escogió un par de Neumann TLM170 y, en el caso del piano de pared, lo reforzó con un Royer R121 situado en la parte de atrás del piano.

Una vez tuvimos las bases grabadas comenzamos con las capas de recordings: acústicas, metales, acordeón, palmas, hammonds, panderetas y más pianos. Las distintas configuraciones fueron variadas, aunque podemos decir que el micrófono más usado sin duda fue el Neumann TLM170, uno de los favoritos de Joe.

Con él se grabó el hammond, colocando una pareja haciendo de LR mirando a las esquinas del leslie y no directamente a los laterales, además de usar un Neumann U47 FET para el altavoz de bajas frecuencias.

Para grabar los metales, tanto saxo como trompeta, acompañamos a cada TLM con un micrófono de cinta: un Coles 4038 y un Royer R121 respectivamente. En el acordeón también se emplearon dos TLM colocados en la misma cara del instrumento, para tener así menos problemas de fase. Podéis ver las fotos al final de la entrada.

Antes de que Joe marchara dio tiempo para una sesión más, la primera colaboración llegó al estudio: Candy Caramelo y Ariel Rot que se unieron a Bruno y a Leiva para tocar “Postdata”.

Con casi todos los temas prácticamente grabados, a falta de las voces, y con Joe de vuelta a Nueva York, un mes más tarde retomamos las sesiones con Héctor Tellini a los mandos. Llegó el turno de las colaboraciones y de dos canciones más. En Noviembre, los músicos de Forward Ever Band fueron los encargados de dar forma a la canción “¿Qué estoy haciendo aquí?” un tema reggae que nada tiene que ver con el resto del disco. Al igual que la rumba que tocaron El Amir (Guitarra), Josemi Garzón (Contrabajo) y Pablo Martín Jones (Percusión) en el tema “Las Churumbelas”.

Ya por último en Diciembre se grabaron dos temas más: “Sin pena ni gloria” y “Leningrado” con la participación de Carlos Raya a la guitarra.

Para terminar uno de los discos del año, las mezclas correrían a cargo de Joe Blaney, Carlos Raya y Juan González.

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Aquí os dejo el making off de la grabación del disco publicado por Sony Music

Moisés P. Sánchez

Moisés P. Sánchez, grabación.

  • Del 1 MAY 2016 – 4 MAY 2016
  • 4 sesiones de grabación
  • Borja Barrueta (batería y hang drum),  Toño Miguel (contrabajo y bajo eléctrico), Moisés P. Sánchez (piano).
  • Ingeniero: Pablo Pulido
  • Productor: Moisés P. Sánchez

Después de tanto tiempo, por fin ha llegado la hora de hablar del ingeniero que más ha influido en mi manera de trabajar y con el que más disfruto trabajando: Pablo Pulido. Con él tuve la suerte de grabar completamente en directo, a uno de los mejores pianistas de jazz de nuestro país Moisés P. Sánchez.

En esta ocasión empleamos 3 salas del estudio para poder aislar todos los elementos. Así, el piano se encontraba en la sala grande, Toño con su contrabajo en el control B y Borja en la sala B; colocados de modo que siempre mantuvieran contacto visual entre ellos.

En este tipo de proyectos, Pablo apenas usa compresión ni ecualización, consigue todo lo que necesita con el posicionamiento y la elección de micrófonos y previos, la combinación tiene que dar un resultado ya casi perfecto, natural y equilibrado.

Comenzamos por el instrumento principal de la grabación: el piano, un Yamaha CF7 de gran cola, lo grabamos con dos parejas de micros. Por un lado para captar el sonido de una forma más cercana formamos un par espaciado situado al borde del piano a unos 10 cm hacia dentro y a unos 40 – 50 cm. de altura sobre el arpa.  En esta posición obtuvimos un sonido natural y a la vez, redujimos el ataque de los martillos, consiguiendo un sonido más suave. Usamos dos AKG 414eb, una de las primeras versiones del famoso 414.

Por otro lado colocamos otro par espaciado para captar el ambiente de la sala. Esta vez dos Neumann U87, ambos en figura de 8 para conservar algo del sonido directo. En la mezcla que Pablo hizo de escucha durante la grabación encontró un buen balance con los rooms 15dB por debajo de los micros cercanos, ambos sin ecualizar ni comprimir.

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Después de probar varias veces el sonido del piano para retocar las distancias, seguimos con la batería. Usamos uno de los setups más usados por Pablo: una pareja de Neumann U67s para los overheads conectados a una pareja de previos Focusrite ISA110,  Neumann TLM170 para los toms a través de unos NEVE 4081, Shure SM57 para caja arriba y caja abajo, y un setup de AKG D112,  Neumann U47 FET y un Subkick para el bombo, todo esto por previos Neve, excepto el subkick que pasó por un previo API.

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En el charles usamos un micrófono de cinta, un Beyerdinamic M160 y en el ride un micrófono de condensador, un Neumann KM140; este último colocado por debajo del plato para obtener ese sonido oscuro y amplio que lo caracterizaba.

Aunque la sala donde se encontraba la batería es una sala bastante seca, colocamos dos parejas de rooms, un par de Coles 4038 delante de la batería muy abiertos, y un par de Neumann U87´s antiguos detrás del asiento de Borja. A pesar de no haber una gran distancia en los rooms, servirían de mucha ayuda para integrar la batería en la mezcla final con un sonido más realista.

Para el contrabajo usamos una pareja de micros que nunca falla con este instrumento: un Neumann U47 y un Shure SM7b. El primero nos da el cuerpo del instrumento y el segundo el brillo de las cuerdas. Ambos pasaron por previos Telefunken V76 que sin duda terminaron de darle el peso que necesitaban.

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Una gozada que tuvimos el placer de grabar en estos 4 días. Como broche final tuvimos la visita de Michael Olivera, quien acompaño a Borja tocando juntos y a la vez, la misma batería y otros artilugios. Espero que pronto salga el disco y podamos disfrutarlo todos

 

Leiva

Leiva, grabación de bases

  • Del 14 FEB 2016 – 24 FEB 2016
  • 10 sesiones de grabación
  • José Bruno “El Niño” (batería), Chapo (bajo), Carlos Raya (guitarra), Leiva (guitarra y voz).
  • Ingeniero: Joe Blaney
  • Productor: Carlos Raya

Sin duda, de todas las producciones que pasan por Estudio Uno, de las más interesantes son las que llegan de la mano de Carlos Raya. Y no sólo por el impresionante despliegue de medios que realiza (outboard, micrófonos, instrumentos, etc), ni por la calidad del material con el que se trabaja, más bien por el alto nivel de trabajo que sus producciones requieren y la calidad musical de la que disfrutamos. Son días para aprender de los maestros.

Los primeros dos días fueron exclusivamente de montaje. Instalamos en nuestro control A todo el outboard que Carlos trajo de su estudio. ¿Que decir del equipo? Outboard clase A que todos hemos soñado con tener: 10 previos Neve, un compresor Chandler Limited TG1, un par de Neve 2254, otro par de Neve 32264 , 4 previos API 312, 2 Pultec, en fin… muchos juguetes. Además de una selección inmejorable de microfonía.

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Mientras terminábamos de montar todo lo relativo al audio en el control, los señores Héctor, Peter, Nitro y Alex, preparaban los instrumentos y su emplazamiento para la grabación. Aunque tocaron todos en la misma sala, los amplificadores se llevaron a otras salas para evitar la contaminación acústica (en la parte de abajo del post dejo algunas fotos). Así quedaron distribuidos:

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En cuanto al backline cada músico aportó lo que tenía y tratando de músicos de semejante calado el material era muy bueno. Carlos Raya además de traer parte de su maravillosa colección de guitarras, bajos y amplificadores, trajo algunas baterías vintage y algunas cajas. Chapo también trajo un par de bajos y Leiva alguna guitarra. Por supuesto que José Bruno no iba a ser menos y nos trajo una increíble colección de baterías y cajas.

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Una vez llegó Joe Blaney nos pusimos manos a la obra con el audio. Qué decir de él, un capo. Sin duda, una eminencia en el mundo de la grabación musical. Comenzamos por la batería, el set, muy parecido al que usamos con Fito y Fitipaldis año y medio atrás, consistía en micrófonos dinámicos para los toms y la caja arriba, Sennheiser MD421 White y Unidyne III respectivamente. En caja abajo, charles y overheads usamos micrófonos de condensador, Neumann KM 84 para los dos primeros y una pareja de Neumann TLM 170 en los overheads. Por otro lado, en el bombo un cono Yamaha NS10 a modo de Subkick, un Neumann U47 FET y un Audio Technica ATM25 dentro. Para completar el set utilizamos varios juegos de micros: una pareja de Coles 4038 como room principal, un Neumann U47 de mono room, situado delante de la batería a poco más de medio metro, un Neumann U67 como rear room (room trasero) colocado encima del sillín del batería a unos 2 metros y medio aproximadamente y un Royer SF12, un micrófono estéreo y de cinta, en frente de la batería pero más alejado que ninguno otro a unos 4 metros, cerca de la pared de enfrente. Como extra colocamos un Shure SM7b muy alejado de la batería casi pegando al techo y apuntando a la pared, que más tarde Joe se encargó de comprimir y destrozar con un Level-OR de Standard Audio. Así conseguía un sonido más agresivo, que sumado en su justa medida al resto de la batería la hacía mucho más grande y profunda.

El modo de trabajo de Joe Blaney tiene su parte más gruesa en la grabación, casi el 100% de los micrófonos fueron comprimidos y/o ecualizados antes de que la señal llegara al conversor.  Las cadenas de procesado eran casi idílicas. Para que os hagáis una idea aquí os dejo unas cuantas.

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Continuamos preparando la grabación, seguimos con el bajo, en este caso una caja de inyección REDDI de A-Design nos entregaba la señal de cualquiera de los bajos Fender Precision que utilizó Chapo. Un micrófono Neumann U47 FET en el amplificador completaba el set. Un amplificador que ya conocimos en la grabación de Fito, un Ampeg Portaflex de los años 60 con un sonido arrollador y redondo, un trozo de Motown salía de el. Ambos se grabaron a través de un par de previos Neve y un compresor 32264 también Neve.

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Con las guitarras nos paramos un poco más, Carlos Raya usó su viejo VOX AC30 con un sonido equilibrado y además impecable ya que, a pesar de usar pedales con bastantes batallas no tuvo ni un ruido, como era de esperar. Parte fue gracias a una batería recargable que alimentaba los pedales librándonos del posible hum.

Para no perder ni un detalle, la guitarra de Carlos fue grabada con un micrófono de condensador, uno dinámico y otro de cinta. Los afortunados fueron un Neumann U67, un Sennheiser MD 409 y un Beyerdinamic M160. Todo con previos Neve.

Por su parte el sonido de la guitarra de Leiva provenía de una Fender Deluxe ya con unos cuantos años, al que captamos con otro Sennheiser MD 409 y un AEA92. Ambos también pasando por previos Neve.

Las canciones se grabaron en directo en muy pocas tomas, el trabajo duro ya lo traían hecho de casa así que, además de las bases pudimos grabar unas guitarras acústicas tocadas por Leiva, un par de pianos y entre muchas risas unas palmas para alguno de los grandes momentos del disco.

Tras un tiempo de relax y ya con el gran Joe Blaney de vuelta a Nueva York, el trabajo continúo en el estudio de Carlos Raya, donde junto a Leiva terminaron de hacer recordings y de grabar las voces definitivas. Creo que el resultado lo podremos escuchar a finales de este año.