Rayden

Rayden, “Antónimo”.

  • AGO, OCT y NOV 2016
  • 7 sesiones de grabación / 10 sesiones de mezclas
  • Carlos Sosa (baterías), Hector García Roél (Guitarras) David Martinez (Voz).
  • Ingeniero: Pablo Pulido
  • Productor: Alejandro Acosta

Hace ya unos años tuvimos el placer de grabar parte de su anterior disco “En Alma y Hueso”, concretamente el cd de “Alma”. Con aquel trabajo en la memoria teníamos claro que este tampoco iba a ser un disco de rap al uso y así fue: baterías, bajos eléctricos, guitarras, pianos… todo bajo la producción de Alejandro Acosta, conocido por su trabajo con Fuel Fandango o Mojo Project, entre otros. Segundo año que pasamos el mes de agosto en el estudio con Rayden para un nuevo disco de rap sin etiquetas.

La producción de este disco comenzó muchos días antes en el estudio de Ale, donde estuvo junto con David y Héctor García Roél (guitarrista de gira de Rayden y productor de su disco anterior) creando los esqueletos y las demos de los temas que compondrían el disco. Este fue el material que usamos en el estudio como material de referencia para los músicos que poco a poco fueron viniendo a sustituir la programación MIDI por instrumentos reales.

Comenzamos con las baterías y el tremendo trabajo del señor Carlos Sosa. Ale y el tienen una gran compenetración ya que Carlos es el batería de Fuel Fandango, lo que facilitó mucho las cosas y nos hizo ganar bastante tiempo.

Para este disco tanto Alejandro como Pablo Pulido querían un sonido de batería diferente, algo mucho más grande y sucio de lo que se suele hacer, por este motivo decidieron grabar las baterías en el plató de Estudio Uno, una sala que aunque a día de hoy no solemos usar con esta finalidad sabemos que tiene un gran potencial. Es una sala grande, medidas plató con 5 metros de altura en su parte más baja y 6 en la parte alta. En conjunto se obtiene un factor de reverberación RT60 cercano a los 6 segundos bastante interesante, obteniendo ese sonido difuso y grande en los micrófonos de ambiente. Sin embargo los micrófonos cercanos, los llamados “spot”, no se veían afectados por la reverberación del espacio ya que la relación señal directa – sonido reflejado era muy alta. Así conseguimos un sonido muy espacioso pero sin perder la fuerza y la pegada que la producción requería tal y como Alejandro y Pablo tenían en mente.

El set que utilizamos para ello fue parecido al que solemos usar grabando baterías en la Sala principal del estudio, salvo porque procuramos que los micrófonos cercanos fueran dinámicos o de cinta, para evitar la contaminación con el sonido reverberante de la sala. Para capturar el sonido de la sala montamos 2 parejas de rooms, por un lado una pareja de Coles 4038 y por otro una de Neumann U67s, a través de previos Telefoneen V76 y V72 respectivamente.

Como curiosidad os contaré que en Estudio Uno tenemos una EMT 140 instalada en el plató. Para los que no lo sepan una EMT140 es una reverb de placas antigua, su funcionamiento es sencillo: dentro de una caja abierta, enorme y de madera, se encuentra suspendida una plancha de metal, sobre ella se encuentra un altavoz y dos micrófonos incorporados de tal modo que mandando cualquier señal a este altavoz la placa vibra y su vibración es capturada por los micrófonos. Como la EMT se encontraba en la misma habitación que la batería no hacía falta mandar ninguna señal al altavoz, el sonido llegaba directamente desde el instrumento, así que decidimos grabar la señal que recogían estos micrófonos y ver que color nos daban en la mezcla. 

Cuándo ya tuvimos todas las bases rítmicas sobre el esqueleto de electrónica creado por Ale, comenzamos a grabar guitarras. Lo hicimos en el Estudio B de Estudio Uno, montando varios set ups de micrófonos iguales (Shure SM57 + Neumann U87) en distintas pantallas y amplificadores, algunos eran del estudio otros los trajo Héctor bajo el brazo al igual que parte de su preciosa colección de guitarras con una Fender Jaguar y varias Gibson Les Paul.

Trabajamos en total con 3 cabezales, 2 pantallas de altavoces y 3 combos. Escuchar cada una de las combinaciones hubiera sido sumamente difícil y tedioso si no fuera por un selector de la marca Kahayan Audio que tenemos en el estudio, sin duda uno de mis equipos favoritos. Este nos permite conectar 1 guitarra a un total de 4 pantallas y 8 cabezales de forma simultánea de tal modo que para escuchar cada combinación tan solo tenemos que girar los dos botones que tiene, un invento maravilloso.  Finalmente utilizamos como cabezales un Marshall JXP Lead, un Fender Showman y un Sovtek MIG100H, conectados a una pantalla Marshal de 4×12 y una Mesa Bogie de 1×12, junto con un combo Fender Champ, y dos combos de la marca Kahayan el Tweed Edulis y el nuevo Kahayan The Twang


En cuanto a efectos  partimos de la pedalera que lleva el en gira y jugamos con muchos otros pedales que trajo al estudio para la ocasión, su colección de pedales bien merece una mención aparte pero de momento mencionaré solo algunos de los que más usamos: G2D Custom Overdrive, Rockett Archer, EHX Holygrail, Rockett Alien Echo, Dunlop Octavio. Boss TR2…

Después de casi dos meses retomamos el trabajo con las voces, todas fueron grabadas con nuestro Neumann-Telefunken U47 y un previo Kahayan MP1X, una réplica del Neve 1272. No nos llevó mucho tiempo puesto que David suele hacer estrofas enteras en una misma toma a tempo y con muy buena dicción. El mayor trabajo que tuvimos fue la grabación de los estribillos, donde grabamos varias capas de voces con el fin de conseguir que sonaran con mayor amplitud que las estrofas.


Después de grabar varias colaboraciones de otros artistas, algún piano y alguna guitarra acústica, pasamos a las mezclas. Se realizaron sobre la Solid State Logic 4000E/G de Estudio Uno y las llevó a cabo Pablo Pulido.

Esta SSL, tiene la peculiaridad de tener canales de distintos modelos en su mayor parte de la versión E. Este modelo comenzó a fabricarse en 1979 y alcanzó la fama gracias a la versatilidad que tienen en el envío de señales, y por ser de las primeras consolas en ofrecer un diseño “in-line” con ecualización y un procesamiento de dinámica completo en cada canal. Además de esto, lo que la convirtió en un estándar en los estudios de grabación fue su potencial a la hora de “empastar” señales en la mezcla y su famoso Quad Compressor instalado en la salida principal.

Pero volvamos a las mezclas de Antónimo, el documento que podemos ver en las siguientes imágenes es uno de los documentos que hacemos en el estudio durante el proceso de recall. En el, podemos ver de manera rápida el contenido de cada canal de la mesa y los insertos que se realizaron en cada uno. En este caso es el tracksheet correspondiente a las mezclas de “Polvora Mojada” uno de los temas del disco.

 
Como podemos observar, los 8 primeros canales de la mesa se emplearon solo para la percusión electrónica, lo que nos da una idea aproximada de la gran cantidad de capas que hay en este trabajo. Si seguimos avanzando en los canales podemos ver los insertos que realizó pablo, como los Empirical Labs EL8 Distressor en el bombo, una pareja de Urei LA3A en las acústicas y un par de Teletronix LA2A  para la voz y el bajo. (fotos abajo)

Otra de las cosas que podemos ver es que se realizaron dos procesos en paralelo, uno para la batería y otro para la voz. En la realización del primero se utilizó un bus estéreo de la matriz de la mesa para comprimir y distorsionar un poco la batería gracias a una pareja de procesadores Level-or de la marca Standard Audio, conectados en cascada a la salida del bus e introducidos de nuevo en la mezcla en dos canales separados (Ch 23-24). Gracias a los Level-or no solo conseguimos una compresión agresiva y llena de aire si no que también, podíamos añadir con un solo switch algo de crunch (distorsión) a las baterías, otorgándoles el carácter que predomina en todo el disco. 

En el segundo proceso en paralelo Pablo realizó compresión y ecualizacion con la pista principal de la voz de David. Para ello duplicó la señal de este canal a otro, también a través de la matriz de la mesa, e insertó en este un compresor Universal Audio 1176 Black Face y añadió ecualizacion con el propio eq de la mesa. 

En cuanto a efectos también podríamos hablar un buen rato. En el mundo físico, se usó la Lexicón PCM480L, con una reverb room larga para baterías y guitarras. También se empleó la TC 6000 con una reverb hall a la que se enviaron solo ciertos elementos que requerían tener una mayor profundidad en la mezcla. El delay de Lexicón PCM42 se usó a modo de slapback delay en la voz, que también fue enviada por otro auxiliar a la unidad de efectos Eventide H3000 para darle una mayor amplitud en el estéreo usando un efecto de modulación de pitch.

En el mundo del plugin, del que también aprovechamos sus grandes virtudes, usamos efectos como el Echoboy o el Decapitator de la marca Sound Toys, o el Lo-Fi de Waves, pero todos para momentos más puntuales y que cambiaban prácticamente con cada canción, a excepción del tratamiento de la voz, que siempre tuvo insertada la misma cadena de efectos: Fab Filter Pro DS (un de-esser), Air Distortion (distorsión), Fab filter Pro DS (un segundo de-esser para la distorsión). 

Por último, en esta producción, además de usar el compresor estéreo de la SSL, Pablo decidió conectar a la salida de la mesa dos ecualizadores Tubetech PE1C para dar algo de realce en grabes y en la parte más brillante del espectro. Por supuesto que estos ecualizadores basados en la mítica marca Pultec, completamente a válvulas aportaron su propio carácter al resultado final de la mezcla.

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LA BUENA VISTA

Baterías ssl.png

La Buena Vista “Contrapunto”

  • 5 DIC 2015 – 5 FEB 2016
  • 13 sesiones de grabación / 4 sesiones de mezcla
  • Batería (Inés Donoso), bajo (Germán Estrade), guitarra eléctrica y acústica (Álvaro López), piano, rodhes, nord (Paula Alonso), cello (Blanca García) y voz (Nacho Rabadán)

Llegaron al estudio en Diciembre y se fueron en Febrero. Con unas vacaciones de 15 días de por medio esta banda estuvo con nosotros casi tres meses, y el resultado ha merecido la pena.

Con unas guías que ellos mismos habían grabado y programado, comenzamos grabando baterías y bajos al mismo tiempo y en el Estudio A. Para la batería utilizamos un set sencillo, con una pareja de Coles 4038 formamos un par espaciado al que sumamos un Neumann U67 sobre la cabeza de Inés, a una altura mayor que los overhead, y una pareja de rooms Neumann U87. Todo apoyado con micrófonos individuales para cada elemento.

 
El bajo lo grabamos por línea y además, con un micrófono en el amplificador de Germán. Más tarde, en la mezcla, jugamos con las tres posibilidades (línea, micro o ambas), siempre ajustando la fase cuando usábamos las dos juntas.

Durante dos días grabamos guitarras, probando algunos de los amplificadores que hay en el estudio, junto con algunos pedales de Álvaro y algunos también del estudio, como nuestro RAT que siempre es una gozada. Usamos varios micrófonos, escogimos entre un Sennheiser MD421 para los sonidos con más cuerpo y un Shure SM57, para los sonidos más afilados.

 
En cuanto a las teclas, en La buena vista se pueden oír Rhodes, piano y Hammond por igual, aunque este último con algo menos de protagonismo en estos 5 temas. Repartimos las sesiones para poder aprovechar el piano gran cola que hay en el estudio y grabar con él todos los pianos. Empleamos dos pares estéreo. Uno espaciado de AKG414 eb, colocados a un par de palmos del arpa, uno para las octavas graves y otro para las agudas; y otro par coincidente con 2 Neumann KM140, más cerca de los martillos y dirigidos a la octava central del tema, buscando un sonido más cerrado y pequeño (difícil con un gran cola).

El Rhodes lo amplificamos con un Fender Twin Reverb y lo grabamos con un Unidyne III (el Shure SM57 original). Los sonidos de Hammond fueron grabados con un teclado Nord y un par de cajas de inyección Radial.

 
Con Blanca y su cello, la elección del micrófono estuvo clara, un Telefunken U47 vintage nos daba todo lo que necesitábamos (incluso más), para recoger el amplio espectro del cello y su característico sonido a madera.

 
En varias sesiones para la línea principal y un par más para los coros, grabamos la voz de Nacho. Una voz con carácter y muy aguda. Probamos un par de micros, un Neumann U67 vintage y un Neumann U87a. Acabamos escogiendo el 87, por el brillo extra que aportaba en comparación con el 67.

 

Después de unas merecidas vacaciones afrontamos las mezclas. Lo primero fue decidir la colocación de los instrumentos en el estéreo. Lo que más claro estaba era la guitarra, tendría que estar en el lado opuesto a la mano derecha del piano, la que da las notas más agudas, así se evitaría que chocaran. Después de esto, para mí las opciones más interesantes eran dos: guitarra a la izquierda, cello y voz en el centro y teclas a la derecha (con la mano izquierda del piano más centrada) o guitarra a la izquierda, voz en el medio, cello a la derecha y piano completamente abierto (mano izquierda / mano derecha). Finalmente me decanté por la segunda opción, a pesar de que muchas veces el cello jugaba entrando cuando la voz salía, la segunda opción conseguía un mejor empaste y le daba más protagonismo a la voz.

Fue mezclado en la SONY MCI del estudio B. Se ecualizó todo y se comprimió casi todo. Especialmente la voz, en la que insertamos un Valley People 610, que gracias a su agresividad era capaz de contener toda la fuerza de la voz de Nacho y dejarla solo salir en los momentos idóneos. Para el bajo usamos un Summit Audio TLA 100 con el release y el ataque lo más rápidos posibles. Escogí este compresor por tener la suavidad de un compresor óptico pero con un ataque mucho más rápido: funcionó muy bien. Para el bombo usamos el DBX 160XT y un DBX 160, nos dieron un sonido muy redondo. En la caja puse otro Valley People 610. El gran rango dinámico del cello lo tuvimos que controlar para que fuera un poco más estable y no se perdiera en la mezcla, algo que conseguimos con un UREI LA4A.

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No hubo muchas automatizaciones, y la mayoría de ellas las hicimos de forma manual con los faders de la mesa que, evidentemente, tienen mayor resolución que los faders de Pro Tools.

En cuanto a los efectos todo quedó envuelto por una reverb plate EMT con su sonido tan característico, y con la AKG ADR 68K, con una room más cortita. La voz fue acompañada por un delay digital del paquete de plugins de Waves. La guitarra y el cello también fueron reforzados con un delay pero panoramizado en el lado opuesto para crear una mayor sensación de estéreo. También hubo destellos de Space Echo en alguna guitarra, de chorus en alguna voz e incluso de reverb en algún bajo.

Una grabación de mucho tiempo y mucho esfuerzo, pero sobre todo risas y buenos momentos.