LA BUENA VISTA

Baterías ssl.png

La Buena Vista “Contrapunto”

  • 5 DIC 2015 – 5 FEB 2016
  • 13 sesiones de grabación / 4 sesiones de mezcla
  • Batería (Inés Donoso), bajo (Germán Estrade), guitarra eléctrica y acústica (Álvaro López), piano, rodhes, nord (Paula Alonso), cello (Blanca García) y voz (Nacho Rabadán)

Llegaron al estudio en Diciembre y se fueron en Febrero. Con unas vacaciones de 15 días de por medio esta banda estuvo con nosotros casi tres meses, y el resultado ha merecido la pena.

Con unas guías que ellos mismos habían grabado y programado, comenzamos grabando baterías y bajos al mismo tiempo y en el Estudio A. Para la batería utilizamos un set sencillo, con una pareja de Coles 4038 formamos un par espaciado al que sumamos un Neumann U67 sobre la cabeza de Inés, a una altura mayor que los overhead, y una pareja de rooms Neumann U87. Todo apoyado con micrófonos individuales para cada elemento.

 
El bajo lo grabamos por línea y además, con un micrófono en el amplificador de Germán. Más tarde, en la mezcla, jugamos con las tres posibilidades (línea, micro o ambas), siempre ajustando la fase cuando usábamos las dos juntas.

Durante dos días grabamos guitarras, probando algunos de los amplificadores que hay en el estudio, junto con algunos pedales de Álvaro y algunos también del estudio, como nuestro RAT que siempre es una gozada. Usamos varios micrófonos, escogimos entre un Sennheiser MD421 para los sonidos con más cuerpo y un Shure SM57, para los sonidos más afilados.

 
En cuanto a las teclas, en La buena vista se pueden oír Rhodes, piano y Hammond por igual, aunque este último con algo menos de protagonismo en estos 5 temas. Repartimos las sesiones para poder aprovechar el piano gran cola que hay en el estudio y grabar con él todos los pianos. Empleamos dos pares estéreo. Uno espaciado de AKG414 eb, colocados a un par de palmos del arpa, uno para las octavas graves y otro para las agudas; y otro par coincidente con 2 Neumann KM140, más cerca de los martillos y dirigidos a la octava central del tema, buscando un sonido más cerrado y pequeño (difícil con un gran cola).

El Rhodes lo amplificamos con un Fender Twin Reverb y lo grabamos con un Unidyne III (el Shure SM57 original). Los sonidos de Hammond fueron grabados con un teclado Nord y un par de cajas de inyección Radial.

 
Con Blanca y su cello, la elección del micrófono estuvo clara, un Telefunken U47 vintage nos daba todo lo que necesitábamos (incluso más), para recoger el amplio espectro del cello y su característico sonido a madera.

 
En varias sesiones para la línea principal y un par más para los coros, grabamos la voz de Nacho. Una voz con carácter y muy aguda. Probamos un par de micros, un Neumann U67 vintage y un Neumann U87a. Acabamos escogiendo el 87, por el brillo extra que aportaba en comparación con el 67.

 

Después de unas merecidas vacaciones afrontamos las mezclas. Lo primero fue decidir la colocación de los instrumentos en el estéreo. Lo que más claro estaba era la guitarra, tendría que estar en el lado opuesto a la mano derecha del piano, la que da las notas más agudas, así se evitaría que chocaran. Después de esto, para mí las opciones más interesantes eran dos: guitarra a la izquierda, cello y voz en el centro y teclas a la derecha (con la mano izquierda del piano más centrada) o guitarra a la izquierda, voz en el medio, cello a la derecha y piano completamente abierto (mano izquierda / mano derecha). Finalmente me decanté por la segunda opción, a pesar de que muchas veces el cello jugaba entrando cuando la voz salía, la segunda opción conseguía un mejor empaste y le daba más protagonismo a la voz.

Fue mezclado en la SONY MCI del estudio B. Se ecualizó todo y se comprimió casi todo. Especialmente la voz, en la que insertamos un Valley People 610, que gracias a su agresividad era capaz de contener toda la fuerza de la voz de Nacho y dejarla solo salir en los momentos idóneos. Para el bajo usamos un Summit Audio TLA 100 con el release y el ataque lo más rápidos posibles. Escogí este compresor por tener la suavidad de un compresor óptico pero con un ataque mucho más rápido: funcionó muy bien. Para el bombo usamos el DBX 160XT y un DBX 160, nos dieron un sonido muy redondo. En la caja puse otro Valley People 610. El gran rango dinámico del cello lo tuvimos que controlar para que fuera un poco más estable y no se perdiera en la mezcla, algo que conseguimos con un UREI LA4A.

Mix.png

No hubo muchas automatizaciones, y la mayoría de ellas las hicimos de forma manual con los faders de la mesa que, evidentemente, tienen mayor resolución que los faders de Pro Tools.

En cuanto a los efectos todo quedó envuelto por una reverb plate EMT con su sonido tan característico, y con la AKG ADR 68K, con una room más cortita. La voz fue acompañada por un delay digital del paquete de plugins de Waves. La guitarra y el cello también fueron reforzados con un delay pero panoramizado en el lado opuesto para crear una mayor sensación de estéreo. También hubo destellos de Space Echo en alguna guitarra, de chorus en alguna voz e incluso de reverb en algún bajo.

Una grabación de mucho tiempo y mucho esfuerzo, pero sobre todo risas y buenos momentos.

 

 

 

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